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Yolanda es felicitada por la Directora General

La madre de Yolanda, la
Directora General, Yolanda, la Consejera y la mitad de Manuel
Valle
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Pues su poema
contenía unos versos sin adorno, como los zapatos que a
ella le gustan, y estaba escrito con un lenguaje y un tono cotidiano
y sencillo, de apariencia fácil, pero de ningún
modo era plano sino profundo, espacioso, conmovedor como ningún
otro de los que se escucharon esa mañana en el Monasterio
de la Cartuja. Más tarde, la Consejera de Educación,
que cerró la entrega de premios, reconoció en público
la impresión que el poema de Yolanda le había causado
y lo volvió a leer —con su voz un poco más
profesional— tal vez en un intento de hacer suya la emoción
de sus versos. Pero esa emoción pertenecía ya a
todos los que estábamos allí. Por eso al terminar
la parte oficial del acto se acercaron tantas personas para felicitar
a Yolanda, para manifestarle su entusiasmo, para estrechar su
mano y mostrarle su reconocimiento.
«Confieso que me gustan los zapatos, planos
y sin adorno», escribe Yolanda Aguilera. Yo, por mi parte,
confieso que me gusta muchísimo la poesía de Yolanda,
no sólo este poema sino todos los que me ha dado a leer.
Confieso que espero mucho de ella como poeta y creo que no será
esta la única ocasión, sino la primera de muchas
otras en la que tendremos noticia de su escritura poética.
Como también confieso que todos los que estábamos
acompañándola nos sentimos enormemente felices por
la acogida que habían obtenido sus versos. Enhorabuena
para ti Yolanda, ánimo para seguir escribiendo y felicitaciones
para todos los que sentimos el premio como propio, no por el mérito,
que es todo tuyo, sino por el enorme cariño que te tenemos.
Texto artículo:
Manuel Valle
Fotos: Manuel Carrillo ( tío, tira esa cámara)
Adaptación Web: Nicolás Rodríguez L.
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